terça-feira, 13 de agosto de 2013

Puerto Madero, segundo Reese 2010

Publicado em Lincoln Institute of Land Policy, Janeiro de 2010

Perfil Docente: Eduardo Reese
(..)
Land Lines: Usted tiene una mirada muy crítica del reconocido proyecto de regeneración urbana Puerto Madero, en Buenos Aires. ¿Qué haría de manera diferente en otras grandes áreas de redesarrollo?
Puerto Madero
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Eduardo Reese: Puerto Madero es un caso emblemático de proyectos urbanos que promueven un modelo de planeamiento urbano segregado y que hoy en día se “exporta” a otras ciudades y países como instrumento básico para poder “competir” por las inversiones internacionales. En este proyecto el Estado adoptó una posición de sumisión frente al mercado y permitió la construcción de un barrio exclusivo para sectores de altísimos ingresos. Es un ejemplo notorio de una política pública diseñada explícitamente para privilegiar a los sectores más ricos sin recuperación de las enormes valorizaciones del suelo que fueron producto de esta misma política pública.
Más aún, a fin de garantizar a los inversionistas la sobrevalorización de las propiedades que compraron, el emprendimiento tiene una serie de características que la “recortan” (física y socialmente) del resto de la ciudad, creando con ello rentas aún mayores debido a la segregación. Puerto Madero no tiene un muro explícito, como los condominios cerrados, pero tiene múltiples acciones y mensajes implícitos, explícitos y simbólicos que señalan claramente que ese lugar está fuera del alcance para la mayoría de la sociedad:
  • Es el único barrio administrado por una Corporación Estatal que, además, hace 19 años paga sueldos de funcionarios y gerentes para construir y mantener unos pocos metros cuadrados de parque accesibles únicamente a aquel barrio adinerado.
  • El proyecto creó una escenografía urbana diseñada y de cuidadosos detalles estéticos que contrasta fuertemente con la pobreza brutal del espacio público en el resto de la ciudad. Los parques e infraestructura son construidos sobre suelo ya privatizado para garantizar las inversiones, pese a utilizar fondos públicos, que benefician únicamente a los propietarios de élites de las torres de vivienda y oficinas que los rodean.
  • El sistema se apoya en un sofisticado sistema de cámaras y de seguridad que definen y controlan el acceso a una zona sobreprotegida.
  • Todos estos mecanismos están al servicio de garantizar la sobrevalorización de las propiedades como un seguro de que allí solo podrá comprar y habitar la clase social más alta.
En definitiva, Puerto Madero es la clara demostración de urbanismo y política pública de distribución regresiva: un “ghetto” libre de problemas para ricos.

2013-08-13


segunda-feira, 12 de agosto de 2013

Puerto Madero, segundo Garay et alii

Publicado na Land Lines julho de 2013
por Alfredo Garay, Laura Wainer, Hayley Henderson, and Demian Rotbart

Puerto Madero - Análisis de un proyecto 
(..) Conclusión
Podría decirse que los objetivos originales del proyecto (estimular la actividad económica, afirmar el rol del centro de la ciudad, contribuir a la reducción de patrones de desarrollo no deseados y mejorar las condiciones de vida) se han cumplido. El proyecto de Puerto Madero generó empleos, estimuló la economía de la ciudad, atrajo grandes niveles de inversiones y sumó complejidad al centro de la ciudad, lo que contribuyó a su preeminencia y dio como resultado mejoras en las áreas circundantes. Creó además espacios abiertos de alta calidad, renovó el sistema metropolitano de parques y mejoró el patrón general de desarrollo en Buenos Aires.
Puerto Madero
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No obstante, la relajación de los controles de calidad, el amplio alcance de los proyectos y la rapidez con que se han vendido los terrenos en ciertos momentos provocaron una reducción de los posibles ingresos que el proyecto hubiera podido devengar en beneficio del sector público y redundaron en una disminución de la capacidad de redistribución de esta iniciativa. El acceso al crédito hubiera fortalecido la posición de la CAPM y permitido una programación cuidadosa de las ventas de los terrenos y de las mejoras en la zona. Resulta alentador que la ocupación residencial haya excedido en gran medida las proyecciones originales, con lo que se consolidó una tendencia de repoblar el centro de la ciudad, aunque el proyecto debería haber incluido un porcentaje de viviendas económicas.
Estos resultados revelan la complejidad de llevar a cabo múltiples iniciativas con el fin de obtener un resultado social equilibrado. Puerto Madero no logró incorporar una mayor combinación social, debido a que no se llevaron a cabo otras estrategias para el centro de la ciudad, como por ejemplo la recuperación de edificios del patrimonio histórico. Las futuras iniciativas de gestión de proyectos urbanos deberían contemplar factores que aseguraran la continuidad de las políticas. Dentro de este marco, resulta importante impulsar la participación entre los beneficiarios de intervenciones específicas, tales como las viviendas económicas, ya que su participación y compromiso representan la garantía más sólida para la continuidad de las políticas.
Finalmente, el proyecto de Puerto Madero señala la capacidad que el estado ha demostrado tener al tomar la iniciativa de dirigir el proceso de desarrollo urbano. En este caso, el estado dejó a un lado su rol normativo y se hizo cargo de una iniciativa de redesarrollo importantísima. La CAPM demostró su capacidad de sustentar un complejo proyecto de regeneración urbana durante un tiempo prolongado y de mantenerse a flote en medio de un clima político turbulento y una grave crisis económica. La constitución de la empresa pública representa una innovación creativa en cuanto a la gestión urbana, ya que ofrece un claro ejemplo de cómo lograr el auto-financiamiento de un proyecto y la cooperación interjurisdiccional respecto del gobierno urbano. En este sentido, la experiencia de Puerto Madero sirve como un modelo convincente para la gestión urbana interjurisdiccional y reafirma el rol positivo que puede representar el estado en las iniciativas de planificación de la ciudad. (Fim)

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2013-08-12


segunda-feira, 5 de agosto de 2013

Nova Friburgo: mudar para melhor, senhores!

Não faz muito tempo, um prefeito da agradável cidade serrana ameaçou dar início às obras de extinção da calçada da margem direita do Rio Bengalas para a criação de uma terceira faixa de tráfego motorizado.

O nefando alcaide pretendia, com essa ideia absurda e manifestamente anacrônica, atacar um problema urbano real ainda à espera de solução: o compartilhamento da Avenida Comandante Bitencourt pela quase totalidade do tráfego intraurbano e extraurbano que circula pela cidade diariamente.

O sobrecarregamento da  avenida resulta, no meu entender, de duas circunstâncias: a primeira, o atraso histórico na construção do contorno rodoviário (RJ 116), para retirar de dentro da cidade o tráfego de caminhões pesados, muito especialmente aquele gerado pelo polo cimenteiro de Cantagalo, um dos maiores do país; a segunda, a obsolescência da solução de transportes urbanos vigente na cidade, a demandar a faixa da direita da pista sul-norte da Comandante Bitencourt para a quase totalidade dos ônibus que ligam o Centro aos bairros da região de Conselheiro Paulino - de modo que o espaço assim liberado na Avenida Alberto Braune possa ser ocupado... por veículos preguiçosamente estacionados em fila dupla!

Não sei se por falta de dinheiro ou de apoio político, a execução desse projeto foi suspensa e, até onde sei (o que não é grande coisa), não será retomada.

A cidade deve aproveitar esse respiro para acelerar a solução dos problemas que explicam o aparecimento dessa  proposta calamitosa - do contrário, pode ter certeza de que ela voltará!



2013-08-05