quarta-feira, 16 de maio de 2018

Navascués: “La Ciudad Lineal de Arturo Soria”

Ao contrário do que se costuma encontrar nas fontes não especializadas, e por vezes até nas acadêmicas, Navascués situa, neste texto de 1969, a Ciudad Lineal de Soria y Mata no contexto da acelerada e problemática expansão geográfica, populacional e edilícia de Madri de fins do século XIX: ao iniciarem-se, em 1857, os trâmites de seu ensanche, a cidade ainda convivia com o cinturão de muros e portas erguido na década de 1800 com a fútil pretensão de deter os exércitos de Napoleão.

O estudo de Navacués nos permite apreciar a realização de Soria "dos pés para a cabeça", isto é, como projeto de urbanização antes que como utopia urbanística, ambiguidade que a define, quem sabe ao lado da cidade-jardim howardiana, como híbrido histórico: pode-se discutir se é o programa de reforma social que para poder sair à luz se adapta às exigências da nascente indústria da suburbanização ou se é esta que, ainda debutante, se apresenta aqui e ali em trajes de colônia semi-rural destinada ao aperfeiçoamento físico e moral das classes laboriosas. 

Com o devido registro da primazia atribuída por Soria ao problema da locomoção, “do qual derivam todos os demais problemas da urbanização”, Navascués nos remete a um programa urbanístico supreendentemente complexo envolvendo elementos de economia espacial, de sociologia urbana, de planejamento urbano, de gestão de serviços públicos, de financiamento e empreendedorismo privado, de desenho urbano, de arquitetura residencial.

O artigo finaliza com uma discussão sobre o “estatuto” de Ciudad Lineal na Madri do último quarto do século XX e as opções de planejamento e projeto ao alcance da Administração: o fato de que “infelizmente, à parte o traçado pouca coisa resta da primitiva Ciudad Lineal” não a torna menos digna de um tratamento à altura da fama que ostentam o seu modelo e o seu projeto na história do urbanismo moderno. 

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La Ciudad Lineal de Arturo Soria
por Pedro Navascués Palacio, 1969
Arquivo Digital UPM: Villa de Madrid (n. 28); pp. 49-58
http://oa.upm.es/7682/1/Villa_28.pdf
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(..) Para Soria, «hacer una ciudad nueva es mucho mejor y más barato que remendar una vieja. La Gran Vía proyectada y las grandes mejoras del interior de Madrid tardarán en ser ejecutadas, dado el caso de que se hagan.. ,», y propone a cambio la construcción de una Ciudad Lineal, uniendo dos ciudades puntos, en la que no se permitiría «ocupar con edificación más de la quinta parte del terreno a fin de que el resto sea ocupado por los árboles, huertas y jardines, convirtiendo los áridos alrededores de Madrid en sitios amenos y saludables». Asimismo sus edificaciones no podrían tener más de tres plantas, y las casas serían independientes, con cuatro fachadas, accesibles todas al aire y a la luz. No se podría construir a menos de cinco metros de la linea de fachada sobre la vía principal o transversal, por lo que «cada casa estará dentro de un jardín», El planteamiento lineal de la ciudad impossibilitaría, a su vez, la especulación del terreno, pues, lejos de tener éste un valor relativo según sus proximidad con el centro de la ciudad de desarrollo radial, todos los solares tendrían un valor igual, puesto que estarían en relación con una línea que puede prolongarse indefinidamente y no con un punto. La única variación en el precio de los lotes estaba en el número de metros cuadrados que éstos tuvieran. De ahí la generosidad de su planteamiento en cuanto al aislamiento de la edificación y la importancia concedida a la zona verde.
(..) El punto de partida de todo el pensamiento urbanístico de Soria radica en la «locomoción»: «Del problema de la locomoción se derivan todos los demás de la urbanización. En toda agrupación consciente o inconsciente de viviendas, cualquiera que sea el número e importancia de éstas, el primer problema, el fundamental, de la urbanización, del cual se derivan todos los demás, es el de la locomoción, el de la comunicación de unas casas con otras.» Por ello su primer proyecto consiste en la creación de un «ferrocarril- tranvía» de circunvalación, aprobado por las Cortes en 1892, que uniera entre sí las po· blaciones inmedia tas a Madrid (Fuencarral, Hortaleza, Canillas, Vicálvaro, Vallecas, Villaverde, Carabanchel y Pozuelo de Alarcón), y, a su vez, éstas con la capital. El paso siguiente sería la fundación en 1894 de la Compañía Ma· drileña de Urbanización (C. M. U.), que tendría por objeto la «compraventa de terrenos, construcción y explotación de tranvías que pongan en comunicación los pueblos de los alrededores de Madrid... , servicio de aguas y edificación, alquiler y venta de casas al contado o a plazos», así como la construcción de una ciudad lineal de cincuenta kilómetros de longitud, para treinta mil almas, en un plazo aproximado de seis a ocho años. Esta ciudad lineal se vertebraría sobre el citado tranvía de circunvalación. (..)
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