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sábado, 12 de setembro de 2015

Smart myth

El País Cataluña 06-09-2015, por Jordi Borja

El mito de la ‘Smart City’
Con las nuevas tecnologías, nos dicen, lograremos ciudades maravillosas y ciudadanos felices

Jordi Borja - geógrafo e urbanista
La tecnología no siempre juega a favor de los ciudadanos. En 2010 IBM lanzó una campaña publicitaria —Smart Cities Challenge— y en 2011 un nuevo producto —Intelligent Center for Smarter Cities—dirigido a un público específico y extenso: los gobiernos locales. Ofrece utilizar las tecnologías informáticas y digitales para abordar problemáticas urbanas relativas a cuestiones como transportes y movilidad, salud pública, vivienda, seguridad ciudadana, estado del espacio público, gestión de los servicios urbanos, reconversión de zonas degradadas, etcétera. La información y las soluciones que se barajan devienen tan “objetivas” como los “mercados” y las grandes empresas de servicios (con frecuencia más privadas que públicas) se presentan como poseedoras de las respuestas. Algunas grandes ciudades compraron el producto, Rio de Janeiro la primera, con resultados más que dudosos.

¿A qué se debe la emergencia de este mercado y el éxito del eslogan Smart City? Por una parte, a que las Administraciones locales son de facto menospreciadas por los Estados. Poseen escasos recursos en relación con las demandas sociales y, excepto a las grandes ciudades, se las ignora y con frecuencia se las considera “localistas” y reacias a la modernización. Por otra parte, las instituciones políticas y los partidos han perdido credibilidad pero los ciudadanos siguen teniendo cierta confianza en los gobiernos locales, en cuyo marco pretenden conquistar sus derechos y reivindicaciones. Las dinámicas participativas y las políticas neoliberales han coincidido, sin pretenderlo, en la revalorizar las políticas locales. En unos casos con vocación democrática y en otros para transferirles competencias inasumibles y favorecer las privatizaciones. (..) 

sexta-feira, 19 de junho de 2015

Muito a propósito

El País Cataluña 16-06-2015, por Jordi Borja

Ciudades y arquitectos

Gobernantes y poderes económicos han dado valor a los arquitectos poco urbanistas, fabricantes de objetos singulares que tienden a prescindir del entorno urbano 

Jordi Borja - geógrafo e urbanista
¿Podrán sobrevivir las ciudades... a los arquitectos?

Este encabezamiento se debe a un gran y olvidado libro de Josep Lluis Sert, escrito durante la II Guerra Mundial. Sert sintetizó las ideas del Movimiento Moderno a partir de las CIAM (Conferencias internacionales de Arquitectura Moderna) y sus ideas propias y de otros jóvenes profesionales, como Josep Torres Clavé, muerto en el frente republicano durante la guerra civil. 

Los arquitectos pueden ser también urbanistas, pero no todos los arquitectos, ni mucho menos, lo son. Y hay grandes urbanistas que no han sido arquitectos. Como Ildefonso Cerdà, ingeniero civil y uno de los fundadores del urbanismo moderno. El urbanismo es una práctica que con la acumulación de experiencias y análisis crítico ha constituido un corpus doctrinal respetable. Incluye las disciplinas técnicas y las humanísticas que en este caso se pueden beneficiar de la verificación en la vida social. (Destaque do blog)

(..) El urbanismo es un conjunto de actuaciones públicas de carácter político. Se deben traducir en sus dimensiones físicas, sociales, jurídicas, financieras, etcétera y en un marco democrático que merita debate ciudadano. El urbanismo no lo deciden los profesionales a partir de su saber técnico. La técnica es imprescindible pero puede servir para lo mejor o para lo peor.

Los gobernantes y los poderes económicos y mediáticos han valorizado principalmente a los arquitectos poco urbanistas, más bien fabricantes de objetos singulares y que tienden a prescindir del entorno urbano y de un proyecto de ciudad. La sustitución del urbanismo por la arquitectura es una regresión en todos los sentidos: cultural, social, política. La arquitectura ostentosa, tape-à-l'oeil, con pretensiones de marcar simbólicamente el territorio, afirma el poder del dinero y de las autoridades y sobre todo hace el juego a la economía especulativa y al urbanismo excluyente. (..)

2015-06-19