terça-feira, 15 de agosto de 2017

Ouro maldito


Deu no El País online
06-08-2017, por José Luis Barbería


Turismofobia, ciudades de alquiler
Edifício de apartamentos Palma de Mallorca
Fede Serra / El País 
(..) Los 70.000-80.000 trabajadores estacionales que llegan de la Península para cubrir el verano se hacinan en pisos compartidos hasta 12 personas, a veces, al precio de 500 euros la cama o sofá, o pernoctan en coches y tiendas de campaña. No es imposible que este verano llegue a superarse el listón de la desfachatez fijado por los estrambóticos anuncios que han ofrecido un balcón con colchón por 500 euros al mes o una furgoneta con cama incorporada por 700. ¿Qué le queda al trabajador, de la hostelería, por ejemplo, si debe pagar 700-800 euros por una habitación? 
(..) “Somos pobres”, resume Joan Forteza, presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos, que ­reúne firmas contra la legalización de los pisos turísticos. “Nuestros salarios y pensiones son la mitad que en otros países europeos. Hay capital extranjero, grupos de inversión escandinavos, detrás de muchas empresas inmobiliarias que compran incluso edificios enteros. Venden o alquilan esas viviendas y a los 10 años las tienen amortizadas. Si no hacemos nada, la gentrificación (proceso por el que el aumento de los alquileres expulsa de sus barrios a los residentes tradicionales) acabará con la personalidad de Palma. Estamos en el camino de convertirnos en una ciudad fantasma, con tiendas en alemán, inglés y sueco, sin cines, escuelas, ni comercio local; una ciudad de souvenirs y franquicias, de cadenas hoteleras. ¿Acaso no somos capaces de ver el futuro?”, se pregunta Joan Forteza. (Continua)
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2017-08-15