El País online 17-09-2018, por J M A Liñán, D Alameda e J Galán
Las calles están salpicadas de obstáculos que impiden el
descanso de las personas sin hogar que casi siempre pasan desapercibidos para
el resto de ciudadanos. Este es un recorrido por la llamada 'arquitectura
hostil' en una treintena de ciudades españolas.
(..) Y, en
el espacio público, ¿cómo distinguir una intención genuina, por higiene o
seguridad, de una medida de marginación enmascarada? Es difícil saberlo, según
el arquitecto Luis Alonso, que investiga en el Medialab del MIT (EE UU) las
ciudades a partir del análisis de grandes volúmenes de datos. "En las
normativas municipales jamás se pondrá algo así por escrito". Antes de
trasladarse a la prestigiosa universidad norteamericana, Alonso trabajó en
proyectos con municipios durante 10 años. "Algunos ayuntamientos te decían
off the record: '¿Podemos encontrar
alguna solución para, por ejemplo, un diseño de banco en el que no se puedan
sentar?' Te lo vendían como algo antivandálico o se direccionaba la cuestión hacia la seguridad. En algún caso eran algo más explícitos: planteaban poner una barra en un banco para que la gente no se pueda tumbar".
![]() |
| Imagem: D.A. / El País |
(..) Eliminar los obstáculos de la arquitectura hostil, aunque sea necesario, no aporta una solución de fondo, como apunta Ramon Noron, responsable de incidencias de Fundació Arrels (Barcelona), dedicada específicamente a la atención de los sin hogar. “El mayor problema arquitectónico es que no hay vivienda”, sentencia el experto. “Los cajeros de los bancos o los aparcamientos no son para dormir. La gente no ‘molestaría’ en esos sitios si hubiera vivienda y alojamiento accesibles para todos, porque dormir en la calle no es normal”.
2018-09-17
