quarta-feira, 19 de junho de 2013

México: a bola da vez?



Deu no El País on line de 18-06
Por Veronica Calderón


Las inmobiliarias mexicanas se enfrentan a su tormenta perfecta

Las agencias de calificación Standard and Poor’s y Fitch alertan del hundimiento de un sector que había avanzado con velocidad en los últimos 10 años

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Los recortes presupuestarios a los subsidios (este año se gastará un 20% menos que el anterior en este rubro), sumados a la baja de créditos derivada de la crisis financiera mundial, aceleró la caída del sector y multiplicó la deuda de las empresas. El informe subraya que las tres principales inmobiliarias de México pasaron de deber 1,5 veces más que sus activos en 2007 –antes del estallido de la crisis– a 4,7 en 2012. La caída del sector se precipitó en 2009, cuando la demanda anual –que en el año anterior había sido de 400.000 casas– cayó a 200.000. Y por si fuera poco, en los últimos cuatro años, más de 100.000 viviendas han sido abandonadas. No hay quien se encargue de pagarlas y, por tanto, la morosidad aumenta.

El abandono de viviendas responde a la falta de planeación. El boom inmobiliario en México comenzó en el Gobierno de Vicente Fox (presidente entre 2000 y 2006), que impulsó programas para la compra de vivienda, una política que continuó en el mandato de Felipe Calderón (2006-2012). El 80% de los préstamos hipotecarios en México son subsidiados. En esos 12 años, el Gobierno promovió la construcción de miles de viviendas en zonas cercanas a las ciudades, dando por sentado que la mancha metropolitana acabaría alcanzándolas. Varias ciudades del país experimentaron lo que un estudio de BBVA difundido en enero de 2013 calificó como una “sobreoferta”.

Desde 2000, se construyeron al menos dos millones de viviendas con un coste de entre 15.000 y 30.000 dólares, según recoge The Wall Street Journal. Muchas de estas casas fueron construidas bajo la premisa de que el déficit de hogares en México obligaría a su ocupación. No fue así. Los largos trayectos hacia los centros de empleo (algunos incluso de más de dos horas de duración y haciendo trasbordo en múltiples transportes), los malos servicios públicos y, en algunos casos, la mala calidad llevaron a muchos residentes a abandonar sus casas. (..) (Destaques do blogueiro)

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